17.6.06

Equilibristas

LLueve un montón y yo ya no recuerdo ni como se escribía un blog. Me conecto desde el ordenador de mi minidespacho al ordenador de una compañera de mi antigua compañera (amiga) de inforática, y desde ese pc accedo a blogger. Piruetas.

Desde que no escribo han pasado muchas cosas. Pero no echo de menos esto, es decir, no echo de menos tener tanto tiempo libre en el trabajo como para poder manetener un blog. Si, yo también me doy cuenta que la primera frase nada tiene que ver con la segunda, pero tenía ganas de decir las dos cosas.

Aun tengo que enviar las fotos del Puerto, soy un patán. De cualquier manera, aprovecho estas líneas para saludar a Toño y Auri alos que tengo cuasiabandonados, aunque sigo manteniéndolos en mi mente. El otro día iba a mandaros un mensaje para contaros que fui el único del bar que celebró como un histérico el gol de Suecia. Espero que esteis muy bien.

Ayer hice tres años en esta empresa y me han dicho que puedo cumplir muchos más si quiero. Me han dicho que, bueno, esto paso de contarlo.

Era algo bueno pero me he abstenido de contarlo, eh?

Es suficiente por hoy.

20.4.06

Virtuoso defecto

Ayer recordé el momento de mi vida en el que decidí que mi pequeño defecto tenía que convertirse en virtud.
Y por eso estoy aquí. Porque decidí que en un papel o en una pantalla monocromo (aquellos tiempos de mi hp...) mis susurros eran más bonitos y menos dañinos que en mi interior.

12.4.06

Salitre poético

Con cinco años menos. Con una lección aprendida y un proposito cumplido. Con una nueva promesa. Vuelvo a este blog algo cambiado. Porque cambiamos nosotros, no los tiempos.

Me hubiera quedado sentado en el Mylord mucho más tiempo.

29.3.06

Johan: En misión especial

Últimamente no encuentro paz, ni durmiendo ni soñando despierto, ni caminando a solas ni en la escucha de esa música que me gusta aunque no me despierta sensaciones. Y estoy cansado, mucho, de no encontrar paz. De no poder reconciliarme conmigo mismo ni con mi alrededor. Cansado de ser cada día más antipático y menos idealista.
Conozco el lugar al que me lleva esta situación, y no estoy dispuesto a visitarlo por tercera vez. Me niego.
Cada uno de los bufidos que emito son el tic tac de ese reloj que marca una cuenta atrás invisible, pero muy tangible y dolorosa.
Tengo controlados los factores. He apartado el dolor sordo y la alegría insustancial. Manejo las riendas de mi imaginación para que no vuele pero tampoco se hunda en ese “pantano de la desesperación” cual caballo de Atreyu.
Y sin embargo, no encuentro paz. Tal vez, simplemente, ya no se encuentre en los lugares donde antes solía. Tal vez está escondida a la espera de un grito, que no una llamada. Tal vez huya de mi avergonzada por haber abandonado la inocencia a mitad de camino.
Bueno, no pienso preocuparme más por esto. Si no, no encontraré paz.

27.3.06

Moto GP (GiliPollas)

Me tiemblan las piernas, de manera literal. Me duelen despues de este maldito fin de semana, y me tiemblan por lo que se avecina.
Mantengo la pose, pero me acojona perder la protección de mi mesa sin responsabilidades para volver a esos 750 metros cuadrados en los que cada segundo es de infarto y debo de responder a personas sin pensar dos veces mi respuesta y sin poder consultar a un abotargado jefe.
Opciones: Ser un abotargado jefe o ser un manojo de nervios cargado de responsabilidades ajenas.
Me niego a ser nada de eso. Pienso dudar, pedir tiempo antes de responder, pienso hacerlo bien. Todo lo que pueda, y lo que no pueda hacer bien, no lo haré.

Aparcando mi miedo escénico, aprovecho, por segunda vez hoy, para mostrar mi absoluto desprecio a los moteros...
Que bien, mañana vuelvo al taller de motos más grande de Andalucía.

21.3.06

Miserable

Últimamente pienso demasiado y escribo poco. También es cierto que puedo pensar mientras hago otras cosas, pero no puedo hacer otras cosas mientras escribo. Despues del perogrullo, vamos al tema.

La miserabilidad de las cosas y personas. Si hay una palabra que me gusta usar para insultar, esa es "miserable". Y hay personas que aunque no lo sean de común, ante determinadas situaciones tienden a miserabilizarse.
Desde esta perspectiva, y al hilo de aquel artículo en el que contaba que iba a cambiar de departamento, puedo afirmar que mucha gente se ha ido miserabilizando a mi alrededor. Mis dos jefes actuales (jefes directos, no dueños y señores feudales de la empresa) se comportan miserablemente al decir a mis espaldas que esto no es más que una cesión, y que se reservan su opinión sobre mi marcha. Ante esa situación, hoy, tras enterarme del asunto, he ido a hablar con ellos y les he dicho que yo no soy Ronaldo. Que yo no me quejo de que no me quieran, yo asumo que no me quieren y por eso me marcho a otro lugar en el que me valoran. Pero que si estoy equivocado, y me valoran como una estrella en ciernes (clara alusión a la cesión), hacer esos comentarios a la espalda no es el mejor camino.
Me he marchado del despacho, estoy crecido. Luego uno de ellos me ha seguido ofreciéndome un cigarro. Y nos hemos mirado y no hemos hablado del tema. ¿Por qué ha sido tan miserable de no reconocer que se ha equivocado ante alguien, que habiendo soltado ya su bilis, no necesitaba disculpas?

La miserabilidad de las cosas y las personas.

Varios amigos han demostrado también su miserabilidad, pero no conmigo, así que no voy a entrar en ese tema. Dejaré que ellos mismo se juzguen. Pero me ha dolido por los defraudados, dos personas que han venido aquí sólo para vernos, que han compartido nuestros mejores años, y que cojones, mis hermanos de sangre.

La miserabilidad de las cosas y las personas.


Yo también me miserabilizo, porque sólo cuento aquí cuando triunfo moralmente, porque me guardo cosas, porque estoy pensando en apuñalar a gente del trabajo...Nadie se escapa de ser un miserable cuando llega el momento de ser dignos...bueno, se escapan los héroes de Marvel.
Ya, pero hace años que no quiero ser un héroe.

Miserable

Últimamente pienso demasiado y escribo poco. También es cierto que puedo pensar mientras hago otras cosas, pero no puedo hacer otras cosas mientras escribo. Despues del perogrullo, vamos al tema.

La miserabilidad de las cosas y personas. Si hay una palabra que me gusta usar para insultar, esa es "miserable". Y hay personas que aunque no lo sean de común, ante determinadas situaciones tienden a miserabilizarse.
Desde esta perspectiva, y al hilo de aquel artículo en el que contaba que iba a cambiar de departamento, puedo afirmar que mucha gente se ha ido miserabilizando a mi alrededor. Mis dos jefes actuales (jefes directos, no dueños y señores feudales de la empresa) se comportan miserablemente al decir a mis espaldas que esto no es más que una cesión, y que se reservan su opinión sobre mi marcha. Ante esa situación, hoy, tras enterarme del asunto, he ido a hablar con ellos y les he dicho que yo no soy Ronaldo. Que yo no me quejo de que no me quieran, yo asumo que no me quieren y por eso me marcho a otro lugar en el que me valoran. Pero que si estoy equivocado, y me valoran como una estrella en ciernes (clara alusión a la cesión), hacer esos comentarios a la espalda no es el mejor camino.
Me he marchado del despacho, estoy crecido. Luego uno de ellos me ha seguido ofreciéndome un cigarro. Y nos hemos mirado y no hemos hablado del tema. ¿Por qué ha sido tan miserable de no reconocer que se ha equivocado ante alguien, que habiendo soltado ya su bilis, no necesitaba disculpas?

La miserabilidad de las cosas y las personas.

Varios amigos han demostrado también su miserabilidad, pero no conmigo, así que no voy a entrar en ese tema. Dejaré que ellos mismo se juzguen. Pero me ha dolido por los defraudados, dos personas que han venido aquí sólo para vernos, que han compartido nuestros mejores años, y que cojones, mis hermanos de sangre.

La miserabilidad de las cosas y las personas.


Yo también me miserabilizo, porque sólo cuento aquí cuando triunfo moralmente, porque me guardo cosas, porque estoy pensando en apuñalar a gente del trabajo...Nadie se escapa de ser un miserable cuando llega el momento de ser dignos...bueno, se escapan los héroes de Marvel.
Ya, pero hace años que no quiero ser un héroe.

10.3.06

No me importa

Bueno, Gemma, aunque tu no creas en el cielo, ahora tu Ari está allí con mi Ryo, mi Chica y las dos Wendys. Habrá quien diga que llorar la muerte de un perro es de idiotas. No me importa.

Balcones

Sexo, SEXO y mas sexo...

Querida muñequita, sabes dónde reside tu poder y te encanta someterme. Te extrañas cuando te recibo con mala cara, cuando evito tu contacto furtivo. Muñequita, tu escote manda sobre una única parte de mi cuerpo. Sobre el resto sigo mandando yo.
Además...no me gusta tu acento excesivamente andaluz y detalles como ese hacen que todo lo demás se vaya al garete.